Sobre la desaparición del Museo del Greco, por Joaquín Sánchez Garrido

El exalcalde de Toledo, Joaquín Sánchez Garrido, exponía sus argumentos contra el despropósito de querer trasladar el Museo del Greco al Museo de Santa Cruz, en un artículo en ABC:

Ante la propuesta formulada por el presidente de la Diputación de Toledo, Arturo García Tizón, respaldada por el Gobierno Regional, las Cortes Regionales y por la Fundación Pública para la conmemoración de IV Centenario de El Greco, 2014, consistente en trasladar toda la obra de El Greco al Museo de Santa Cruz condenando a su desaparición a la Casa Museo de El Greco, me permito en nombre propio y en el de bastantes toledanos, de los que no me erijo portavoz, pero de los que sí me considero vehículo de transmisión de sus inquietudes, manifestar mi disconformidad con tal pretensión porque considero que ni se cumplen los objetivos que se pretenden de hacer del Museo de Santa Cruz el Museo Nacional de El Greco, ni tampoco se dice toda la verdad sobre las ventajas e inconvenientes que produciría tal traslado de las obras desde la Judería al Museo de Santa Cruz, todo ello con la única pretensión de encontrar lo mejor para la ciudad.

No cabe duda que para emitir una opinión, fundada en este caso en amplios conocimientos museísticos y del conocimiento de la idiosincrasia de nuestra ciudad, lo más acertado es recabar la opinión de expertos en la materia y aportar la experiencia que uno pueda tener del conocimiento de la ciudad de Toledo. He recabado la opinión de Enrique Lorente y he leído el escrito de Antonio Casado y he escuchado los fundamentos técnicos de Consolación Pastor y me reafirman en la opinión de que el traslado que se pretende no solamente no será beneficioso para la ciudad, sino que puede ser hasta pernicioso, y desde luego al barrio de la judería se le hará un flaco favor, y no se olvide que en el mismo hay numerosos comercios que viven del turismo de la ciudad y el traslado les perjudicaría notoriamente.

Como dicen los expertos, parece evidente que se requiere una reordenación del obsoleto sistema de museos de nuestra ciudad, en la que participen todas las administraciones e instituciones, como la eclesiástica, que son propietarias de las importantes colecciones existentes. Asimismo, se debe contemplar el valor del turismo de calidad, que también demandan en el disfrute del Patrimonio unos elementos de calidad especializados, como los museos donde ofrezcan una adecuada oferta de actividades museísticas y se valore la calidad de la visita y la utilidad para el visitante.

Para una ciudad como Toledo, resulta muy positiva la coexistencia de museos que siguen una línea diacrónica como el Museo de Santa Cruz, y su prevista ampliación de Santa Fe, combinados con otros como es el caso del Museo Sefardí o el de El Greco, y por esta razón quizá no se entiende que en una supuesta reorganización museológica de la ciudad se proponga la conversión del museo de El Greco en Museo de las Vanguardias. No se puede compartir esta decisión, entre otras, por las siguientes razones:

1º.- La museografía actual puede afrontar el estudio de este artista desde diferentes prismas. El Museo de El Greco aborda a este artista como pintor, en relación con su taller, su descubrimiento a comienzo del S. XX y relación con las vanguardias, y en el Museo de Santa Cruz se puede abordar la obra y figura de El Greco partiendo de la evolución de la ciudad, los procesos de mecenazgo, la temática y las formas de vida existente en ella.

2º.- Estimo que no puede sustituirse de forma repentina el Museo de El Greco, recientemente reformado con una inversión millonaria, que se sustenta en un conjunto excepcional de obras del pintor, porque representa un símbolo de la ciudad, por un Museo de las «Vanguardias».

3º.- Este volver a empezar dejaría al barrio toledano de la Judería sin uno de sus mejores recursos culturales, lo que daría lugar a que se resintieran los flujos turísticos hacia dicho barrio, con el consiguiente perjuicio económico para los empresarios allí establecidos.

En estos momentos estimamos que no es momento de estos cambios drásticos que consisten en deshacer el Museo de El Greco, sino en poner en funcionamiento y a pleno rendimiento el Museo de Santa Cruz y sacar adelante el proyecto consistente en la incorporación a dicho Museo del espacio de Santa Fe y la Biblioteca Pública, cuyas salas de lectura muy bien podían dedicarse a Alberto Sánchez y su época.

Pretender que se pueda reunir en el Museo Nacional de El Greco (Museo de Santa Cruz) toda la obra del pintor es una utopía, pues como muy bien se sabe la obra del maestro no solamente está en el museo que lleva su nombre y en el de Santa Cruz, sino también en numerosos museos y monumentos privados: el Museo del Duque de Lerma, la Catedral Primada, la Capilla de San José, la Parroquia de Santo Tomé, el Convento de Santo Domingo de Silos el antiguo, etc.. Y en Madrid existe obra de El Greco en varios museos y a nadie se le ha ocurrido centralizarla porque la dispersión permite al turista cultural conocer diferentes lugares y monumentos de la ciudad.

Existen muchas más razones que desaconsejan este proyectoy que han sido muy bien expuestas en distintos foros por Enrique Lorente y Antonio Casado, a las que nos unimos. Autoridades, tengan ustedes en cuenta la opinión de los toledanos y, por favor, no vean en estas líneas un obstáculo a su proyecto, sino el contraste de opiniones de muchos toledanos que en estos momentos consideramos absolutamente innecesario desde el punto de vista cultural y económico el traslado de las obras del Museo de El Greco al Museo de Santa Cruz, con la consiguiente desaparición de aquél en lo que se refiere a los fines pretendidos por Vega Inclán.

El Museo del Greco es en la actualidad el único de España dedicado a la figura del pintor, y tiene como finalidad esencial transmitir y comunicar la figura del Greco y la influencia de su obra en el Toledo de comienzos del siglo XVII. Se compone de dos edificios, dedicados a museo y a casa de Vega Inclán, sótaños-cueva medievales, jardines y un solar anexionado y no edificado aún para una futura ampliación dedicada a talleres de restauración, centro de investigación y estudio del Greco, salón de actos, biblioteca, etc.

Después de una larga intervención en las instalaciones y de una nueva puesta en marcha por el equipo de Dirección y Técnicos del Museo sobre la reorganización y ordenación de las colecciones, se reabre la institución el 24 de marzo de 2011, cien años después de su primera inauguración, magnificando así los espacios que, en su momento, el fundador Vega Inclán adquirió y donó al Estado. La intervención, prolongada durante cinco largos años, ha costado a los fondos públicos seis millones de euros.

Sirvan todos estos argumentos para resaltar la sinrazón de un vaciado de contenidos de los edificios, cuevas y jardines que constituyen el conjunto denominado Museo del Greco.

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