Contra el cierre del actual Museo del Greco

A continuación os dejamos el artículo de José Luis Conde Olasagasti, publicado en el diario ABC de Toledo, derribando algunos argumentos que se han dado hasta ahora en favor del cierre de este emblemático lugar:

“Con independencia de argumentos concretos contra las razones esgrimidas en defensa del cierre del actual Museo del Greco, hay tres consideraciones de carácter general que es preciso contemplar.

La primera atañe a la configuración de Toledo en su conjunto como un único complejo histórico-artístico que, aunque constituido por el engarce de múltiples piezas de enorme valor, tiene una dimensión total reducida y fácilmente abarcable para el visitante. Probablemente no exista en el mundo una ciudad con tanta riqueza monumental e histórica concentrada en espacio tan pequeño. Ello permite su disfrute por el visitante en un recorrido a pie, algo impensable en Roma o Florencia. Asimismo, esta circunstancia confiere al turismo toledano unas características muy específicas que expresan de modo muy notorio la multitud de grupos de visitantes distribuidos por toda la ciudad, a la que probablemente entienden como un museo integral de siglos de arte e historia.

La segunda, derivada de la anterior, es que una riqueza tan distribuida posibilita una paralela dispersión de los visitantes que rara vez se acumula inmanejablemente en un solo lugar.

Por último, aunque el IV Centenario sea un evento muy importante que habrá que cuidar y aprovechar, no se debe olvidar que a Toledo le queda toda la vida turística por delante. No hagamos intervenciones sobre la ciudad que puedan amenazar su futuro por alterar negativamente su muy peculiar carácter y fisonomía.

Una vez hechas las precedentes consideraciones intentaré discutir (o al menos matizar) algunas de las afirmaciones publicadas en el periódico ABC en días pasados en defensa del cierre/traslado del Museo del Greco.

a) El actual museo es pequeño y no moderno, la obra del Greco está dispersa. Las consideraciones arriba expuestas dan cumplida respuesta o al menos otro enfoque a la cuestión de la pequeñez, dispersión y «modernidad». El actual museo (y la recreación de la casa del pintor) ofrece una más que notable visión de la vida, época y obra del pintor con excelente apoyo didáctico audiovisual. En efecto, no es grande pero sí lo bastante para dar entrada y acogida a pequeños grupos sucesivos que desfilan por él, en ese transitar no acumulativo de los que visitan Toledo con ganas de disfrutarlo y entenderlo. Y sí, la obra toledana de El Greco está dispersa, por propiedad e historia, y tal circunstancia a algunos no nos parece desafortunada sino más bien lo contrario, de acuerdo con la consideración segunda.

b) Infrautilización del Museo de Santa Cruz y baja frecuentación (relativa) del Museo del Greco. Ambos hechos que muchos toledanos comparten son, al menos en parte, consecuencia de una muy deficiente o simplemente inexistente promoción, además de una malísima (nula o equívoca) señalización. El éxito de exposiciones temporales celebradas en Santa Cruz (Carolus o Hispania Gothorum) prueba que las soluciones a estas cuestiones son de otra naturaleza que las propuestas liquidatorias. En este caso, el IV Centenario puede ser una gran oportunidad para exhibir temporalmente en Santa Cruz la obra de El Greco ubicada fuera de Toledo en colecciones y pinacotecas nacionales o extranjeras.

c) El nuevo museo como broche de oro para el remonte peatonal, la repercusión en el turismo y el beneficio a «todos» los toledanos. En tres apartados distintos se realizan afirmaciones diferenciadas, pero de tal manera entrelazadas que conforman un argumento único que podría expresarse del siguiente modo: La esperada culminación del remonte que dará acceso al centro de Toledo desde el río tendría una rápida llegada al Museo de Santa Cruz reconvertido, y todo ello estimularía un turismo que al parecer beneficiará a todos los toledanos. Nadie negará que el remonte finalizado será un importante logro y probable mejora turística para Toledo. Lo que parece menos claro es la utilización de ese logro para justificar el cierre del Museo del Greco en su actual ubicación. Más sorprendente y contradictoria aún resulta la afirmación de que ello beneficiará a «todos» insinuando que el status actual solo beneficia a unos pocos, cuando precisamente se afirma que «concentrar los monumentos en un solo lugar fomenta que los turistas vean Toledo en un plisplás».

d) Nuevos usos para el edificio del actual Museo del Greco. Se propone utilizar un museo recientemente transformado en una suerte de ampliación de la oferta museística judeo-sefardí, por considerar que la actual es insuficiente y resulta sobrecargada e inapropiada para los visitantes.

Sin entrar a discutir la veracidad de lo expuesto, parece que lo primero debiera ser apoyar o no la decisión del cierre/traslado tras un minucioso análisis que evalúe rigurosamente las consecuencias y coste de las dos alternativas confrontadas.

De otro modo alguien podría pensar que lo primero fue la idea de crear un anexo al Museo sefardí, y la propuesta del supermuseo del Greco, una justificación a posteriori.

Los que nos oponemos al traslado del Museo del Greco no creemos ser unos retrógrados inmovilistas y, menos aún, defensores de intereses de unos pocos. Estamos de acuerdo en que el panorama turístico toledano exige reformas para mejorar, pero nos parece que ello no pasa por lo que se propone, que a nuestro juicio altera la rica y peculiar esencia toledana. Conservar no siempre es retrógrado, de hecho en este campo casi nunca lo es”.

José Luis Conde Olasagasti

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